martes, 1 de diciembre de 2020

 

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

LA FERIA DEL PORRO 
A RITMO DE PORRO EN QUEBRADA ARRIBA

Un proyecto registrado en el Programa Nacional de Vigías del Patrimonio Cultural MINCULTURA Colombia

EN EL MES DEL PATRIMONIO CULTURAL, PRESENTES EN LA TERTULIA DE LA CASA MUSEO SALSIPUEDES EN HOMENAJE AL MAESTRO, LUIS EDUARDO BERMÚDEZ ACOSTA . LOS INVITAMOS A INGRESAR A   https://www.youtube.com/watch?v=o1LfbT7W4o8&t=681s




sábado, 8 de agosto de 2020

 

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS


Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, cuyo fin es avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.


Sexta Parte y Final

Con gran inversión de tiempo y esfuerzo, los aborígenes abrieron caminos entre diferentes centros de población, mercados y centros ceremoniales; por esos caminos transitaron viajeros, comerciantes, fieles e incluso tropas, movimientos que a menudo implicaban traslados extenuantes a larga distancia y durante periodos prolongados.


Fotografía N° 1. Sendero Prehispánico en La Llave de Piedra, vereda Matasanos.

Durante el periodo de exploración territorial y de conquista hispana, los españoles acudieron a los circuitos de circulación existentes, rutas inter e intrarregionales tales como las vías del comercio de la sal e hilados, consolidados por las comunidades aborígenes, Anaconas, Quimbayas, Aburraes, Tahmíes, para reconocer los territorios indígenas e identificar los diferentes grupos de primitivos pobladores, su ubicación y estructura de organización social. Los circuitos de producción y comercialización de la sal, artesanías del oro e hilados en los valles de Avurra y Arvi, que tenían los indígenas en el siglo XVI, fueron utilizados por los peninsulares para controlar el territorio y la producción prehispánica y al mismo tiempo generaron un proceso de interacción política, económica, la cual facilitó las relaciones sociales y entre las diversas fuerzas étnicas.

La web colonial de caminos sobre un soporte prehispánico siguió avanzando y extendiéndose en la República a medida que el país colonizaba nuevas tierras en la expansión de la frontera agrícola y la fundación de nuevas ciudades en la cordillera Central a través de una red intrincada de caminos y de una sociedad cohesionada en la producción, transporte y exportación del café por los caminos de herradura(https://www.semana.com/especiales/articulo/caminos-conducen-memoria/73361-)

 

 

Fotografía N°2. Camino Prehispánico El Sango, vereda Matasanos.

Los senderos o trochas, caminos, rutas, en el espacio de Piedras Blancas, son una expresión de la forma en que los grupos humanos organizan el espacio social a partir del estado geográfico; forman parte de la producción basada en el diseño, la proyección y organización culturales, son auténticos vehículos para el intercambio. Por esas vías se trasladaban las personas, que a su vez eran portadoras de objetos y tradiciones, de bienes y de ideas, ejes articuladores de procesos históricos. Sin duda, esas rutas tuvieron un papel activo en la vida cotidiana al conectar distintos lugares, cuya relevancia estaba determinada por el nivel de desarrollo social, en distintas regiones y épocas. Es por ello por lo que la complejidad de las instituciones ambientales, culturales, económicas, políticas y religiosas llevó a que se formalizaran estas vías de intercambio terrestre, mediante la transformación del entorno natural.

La tarea es llevar esta compleja relación naturaleza, sociedad, caminos, centro ceremonial, comercio, con la meta de cultivar la idea de la creación de un PAISAJE CULTURAL, fundamentado en esos   cinco (5) ejes.



 

 














viernes, 10 de julio de 2020


VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS


Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, cuyo fin es avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.


Quinta Parte

Los caminos aborígenes  juegan un papel importante en la zona aurífera de Piedras Blancas, la cual presenta un desarrollo paralelo a la creación del sitio para la Villa de Nuestra Señora de La Candelaria de Medellín. Los depósitos de minerales, representados en el oro y la sal, suministraron en parte, el capital inicial para el establecimiento de la nueva villa; sus herramientas de trabajo y la producción metalífera, así como para el transporte del dicho material, utilizó los Caminos Prehispánicos y luego los Coloniales para ser entregada en las cajas reales, como es la caso de la distante Zaragoza o en los sitios de compra en la Villa de Medellín.

Piedras Blancas representó el escenario adecuado para que la colonización española promoviera su desarrollo capitalista, ingresando por los caminos primitivos y por estos arribaron las ideas del avance tecnológico, del  mercado en una economía abierta, las estrategias para enfrentar la libre competencia. Un espacio con riquezas minerales, aprovechadas por la corona ibérica, los mazamorreros, los emprendedores criollos y quienes a través de la red de vías Aborígenes y Reales, superaron las situaciones problemáticas de sus empresas mineras para el transporte seguro de su producto minero, unos empresarios e inversionistas con olfato diferenciador para los negocios y de apertura económica.


Una aproximación del Barrio de Piedras Blancas, año 1873. La relación caminos-minería-paisaje.

La guerra de Los Mil Días, 1899-1903, generó graves consecuencias para la minería, en general para el departamento de Antioquia. Los animales con su carga eran requisados, sus habitantes mineros reclutados para la guerra y algunos empresarios o financistas de la época se fueron al campo de batalla. Las estadísticas para la zona del Corregimiento de Mazo son pobres o desaparecidas pero algunos datos dan a conocer el bajo impacto de la guerra, dado el desplazamiento de empresarios de las zonas violentas hacia Piedras Blancas. El territorio es rico en vías Primitivas y Coloniales y ofrecen seguridad, es un lugar cercano a la ciudad de Medellín; un escenario donde la explotación del oro y la sal, es de bajo costo pues los suelos son blandos, el mineral es superficial y bosques que proporcionan leñas abundantes.

De un número aproximado de 179 minas de nuevo y antiguo descubrimiento denunciadas entre 1881 y 1899, promedio de 9.9 por año, la cifra pasó a 172 denuncios entre 1900 y 1917, un promedio de 9.6 por año, lo cual representa una variación mínima. Incluso, entre los años de la guerra, se denunciaron 49 yacimientos para un promedio de 12.2, superando los promedios ya anotados. Luego de los años 1904 a 1918 los 58 denuncios representan un promedio aritmético de 3.4 por año, mostrando un nivel descendente a causa de los bajos denuncios (siete) del año 1918 y al tiempo, se dan las nuevas leyes de aguas para Piedras Blancas. La minería del oro comienza entonces a desplazarse hacia la parte central del corregimiento de Mazo, por los Caminos de Mazo, Los Tiburcios, a Rionegro, hacia  la  llamada zona de Santa Elena. Poco a poco el Territorio de Mazo pierde su importancia económica derivada del oro y la sal.

La vertiginosa desaparición de los mazamorreros y barequeros del punto denominado “Tiburcio”, como modalidad importante de producción, debido entre otras causas, a la atracción de Medellín con sus llamativos jornales y una vida más cómoda. Numerosos mazamorreros abandonaron los filones y bateas de los amagamientos y quebradas del Oriente cercano y, el oro en polvo como medio circulante, fue desapareciendo con el paso de los años.

Los intereses y capitales se desplazan hacia otras actividades manufactureras, las cuales ofrecen mejores incentivos y seguridad a sus inversionistas. En la región de Piedras Blancas, los caminos también facilitaron la  instalación de cervecerías, cultivos de la cabuya y la vainilla; la producción de jabón de tierra y un tejar, a fin de satisfacer la alta demanda en el poblado. Luego la congelación de una gran área como reserva forestal en la zona de Piedras Blancas a partir del año de 1918, obligó a los inversionistas mineros a ubicarse en otros lugares fuera del Territorio de Mazo, más hacia Santa Elena. Sin embargo los caminos muestran las huellas de intervenciones antrópicas hasta nuestros días, ellos hablan de un pasado bastante dinámico, son la señal de un llamado a escucharlos y nos ofertan la idea de establecer un Paisaje Cultual entorno a esa rutas ancestrales.

La desaparición y migración de varios líderes o empresarios nativos en los inicios del siglo XX, empleó los caminos como ruta a seguir para cumplir órdenes sepulcrales hacia el Cementerio de San Lorenzo por el Camino Medellín - Salinas de Mazo y su tramo de La Cuesta o para alcanzar nuevos objetivos de vida como fueron las oportunidades de trabajo, durante el creciente desarrollo industrial de la ciudad de Medellín. Igualmente, la situación se presentó por el Camino Real a La Honda, hacia el Municipio de Guarne. 

Las rutas ancestrales no es posible considerarlas únicamente como vías de comunicación y para la dinámica social, lo destacable es considerar el paisaje, la inmensa interrelación entre los caminos y las culturas pasadas y presentes a través del tiempo; son diseños de direccionamientos no con solamente valor arqueológico, son un marco hacia el patrimonio natural y cultural que unifica a nuestros poblados y comarcas a través del tiempo y el espacio; lo latente es que su presencia física perdure en las épocas actuales, es que la pasión humana nos seduzca y nos invite a recorrer sus distancias en procura de hallar nuestra identidad, de interpretar el pedazo de tierra que nos vió nacer, es una novedosa conquista con la misión de darles de nuevo vida, protagonismo.









sábado, 27 de junio de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS


Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, cuyo fin es avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.


Cuarta Parte

En el Valle de Arvi, cuenca Alta de la quebrada Piedras Blancas, las fuentes salinas son el punto de referencia a partir de inicios de la colonización española, entre sus "ojos de aguasal" cruza el primitivo camino que partiendo del sur de los Andes Peruanos, rumbo norte a desplazarse por el territorio del Ecuador, ingresa a Colombia, continúa hacia el norte a la región de los Quimbayas, cruza las montañas nevadas de la cordillera central; ingresa por el sitio de los Sinifaná y su pico, luego llamado Cerro Tusa. Toma rumbo hacia el "País de las Peras", (aguacates), a paso seguido Guaca, remonta la cordillera, desciende al Valle de Avurra, atraviesa el sitio de los Avurraes, desplazándose al oriente, donde se bifurca con una vía hacia las salinas de Piedras Blancas y sigue en dirección este a Guatapé.

Este cruce oriental, cimentado en lajas de piedra matemáticamente diseñadas y ubicadas, años después bautizado Camino Medellín - Salinas de Mazo, es la ruta para el transporte de humanos, la producción de sal, oro y productos agrícolas en pequeña escala hacia la Villa de Medellín. A partir de los humedales salinos, se desprende una ruta prehispánica hacia el oriente, a un punto llamado "Periquito", sector El Rosario, dotado de valiosos puntos arqueológicos y paralelo a corta distancia de una calzada colonial, llamada el Camino de Los Muleros, por el cual ingresaban las mulas con mercancías con destino a Medellín o al Valle de Rionegro.

En el costado oriental del Valle de Arvi, varios trayectos coloniales facilitan el transporte de personas y minerales como son el Camino Público de Mazo con llegada a la Plaza Pública de Mazo; el Camino de Los Tiburcos( ingreso de la Revolución Comunera de Guarne a la zona de Piedras Blancas - Mazo); El Camino A Rionegro por el Alto de Oro; el Camino Mazo - Santa Elena. Otra vía es el camino Piedra Gorda - Alto de Oro, el cual comunica el primer poblado con el Camino Público de Mazo o con la Ruta a Rionegro por el lote llamado El Roblal. Existen otros varios trayectos por ese costado suroriental amparados por el Código de Minas del Estado Soberano de Antioquia pues el territorio presentaba numerosas explotaciones auríferas, principalmente de veta.


IMAGEN N°1. CAMINO DE LOS TIBURCIOS, VEREDA MAZO

En el espacio noroccidental de la cuenca alta de la quebrada Piedras Blancas, se detallan unas primitivas rutas hacia El Sango, el caserío de Curqui (hoy Copacabana), trayectos coloniales como los Caminos de La Candelaria y a Guarne; además numerosos senderos con servicios de movimiento humano durante la minería de esclavos para el oro y la plata, en puntos llamados Rucio, Tiburcio y El Congo o Chocó, territorios estos donde se diseñó la Revolución Comunera de Guarne o Revolución de los Tiburcios (año 1781), representando esta sublevación la primera significativa en el continente americano contra la Corona española puesto que estaba en juego, el impuesto al oro, el Quinto Real. En párrafo anterior mencionamos una ruta en homenaje a los revolucionarios y por una época, el paraje Mazo se denominó Tiburcio.

Por este mismo sector de la cuenca de Piedras Blancas, cruza el Camino del Sango, dirección nororiente, sitio llamado el Plano de Miraflores (mina Miraflores), lugar de asiento en su cercanía de otra  explotación aurífera denominada Montaña de Mineral La Veta De Piedras Blancas, año 1853, una asociación minera entre el ingeniero Sueco Carlos Segismundo T. Von de Greiff, Rafael María Giraldo (primer presidente del Estado Soberano de Antioquia ) y el nativo empresario José Ambrosio Alzate Vásquez. Es un entable minero vecino a la futura explotación aurífera La Cueva del conocido emprendedor Carlos Coriolano Amador Fernández.



IMAGEN N° 2. MONTAÑA DE MINERAL LA VETA DE PIEDRAS BLANCAS Y SUS CAMINOS EL SANGO Y A GUARNE

Desde tiempos remotos, los caminos han interconectado los Valles de Avurra y Arvi; en el territorio de las Piedras Blancas, los caminos son la señal y las vías para el intercambio de productos, el transporte del oro y la sal, la señal carreteable  para ingresar al vallejo desde otros sitios para su invasión prehispánica y colonial, la ruta a seguir para las revoluciones de esclavos y comuneras para las asonadas contra el estado. Igualmente, son experiencias de actos culturales, como las tecnologías y las técnicas mineras, habilidades, conocimientos, sorpresas, descubrimientos; son también la manera de conocer a los miembros de poblados vecinos, realizar los emprendimientos, negocios con ellos, establecer lazos a través de la familia o los proyectos de poder político o la fuerza misma, es descubrir que las formas de vida no son las únicas posibles.  


Los dichos caminos y otros senderos, permitieron entablar comunicaciones, negocios con otras regiones al oriente, a través del Camino de La Candelaria y los Muleros; con El Camino del Virrey (hacia el Valle del río Cauca), el Camino a Nare, (en el río Magdalena), El Camino Público de Mazo "Calle Vieja" (con los Valles de Avurra y Rionegro), el Camino a Santa Gertrudris (Envigado). Son las vías para llevar el avance capitalista, son los trayectos para comercializar la producción aurífera de los Mazamorreros con los mercaderes antioqueños, son la dirección para suministrar las nuevas tecnologías mineras y administrativas en la Provincia de Antioquia, son las rutas de la construcción del patrimonio cultural en el espacio de las Piedras Blancas, antes el Valle de Arvi, hoy un componente espacial del denominado Corregimiento de Santa Elena.










   




sábado, 30 de mayo de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS

Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, cuyo fin es avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.


TERCERA PARTE

Es el año de 1623, fecha en la cual Fernando de Toro Zapata sale en comisión con el capitán Juán de Morales, Corregidor de la Ciudad de Remedios, en compañía del Alférez Real Juán García de Ordaz y Figueroa, el Capitán Don Diego Beltrán del Castillo (cuñados de Toro Zapata), entre otros, en la búsqueda de nuevas minas de oro; por tierras escabrosas, selvas impenetrables y pantanosas, un clima malsano como compañero inseparable de la aventura. Su tarea era encontrar más fuentes del metal amarillo, puesto que los yacimientos existentes en Remedios, Zaragoza y Buriticá, no eran ya suficientes para saciar la sed del codiciado metal. Cruza (en 1640) el Valle de los Osos hacia San Pedro, entrando por Aburrá al Río Chico, Río Grande hasta llegar al Río Guatapé; luego al Valle de Guarne y a la quebrada Honda en fecha aproximada de 1645, estas tierras constituían el límite más extremo de la Provincia de Santa Fe de Antioquia. 

 


Fotografía N° 1. Territorio aproximado de Arví, año 1541.

Se encuentran entonces en territorio del valle de Arvi y, pasos más adelante, se topan con numerosas quebradillas, un río de aguas cristalinas, abundantes piedras de color blanco, vías de comunicación, representadas por los caminos prehispánicos ya avistados y recorridos por el conquistador Jorge Robledo en el año 1541, los cuales enseñan la sabiduría indígena en la disposición de lajas de piedra finamente labradas, sus figuras geométricas, cañuelas para reducir la erosión del terreno a causa del agua de las escorrentías, escalones dispuestos a manera de punto de descanso; región de numerosas alturas cordilleranas, montañas cuyos escarpes permiten divisar el Valle de Aburrá. Proceden luego, en presencia del representante de la iglesia, a repartir ríos y quebradas, en palabras de Fernando de Toro Zapata, “les he de dar y señalar a cada uno lo que le tocare. Podrán entablar un real de minas, con esclavos negros en ríos y quebradas “. De esta adjudicación surge, oficialmente, los tres primeros con derechos para aprovechar minas de oro de aluvión a nombre de la Corona Española, en la “tierra donde brota el oro “de la región de Arví entre las piedras blancas, el capitán Don Diego Beltrán del Castillo (natural de Miranda de Ebro, España), el propio Fernando de Toro Zapata y su otro cuñado, Juán García de Ordaz y Figueroa, territorio denominado con el pasar de los años como Piedras Blancas



Fotografía N°2.Camino prehispánico El sango, trayecto Canalón Azul, lugar recorrido por el Capitán Jorge Robledo y paraje conocido hoy en día, con el nombre de Sabanas.

La colonización española para el valle de Arvi, aprovechó los caminos aborígenes existentes en la zona del "Oriente cercano"; arribaron por los nacimientos de "quebrada Honda", lugar por el cual cruza el ramal sur del camino antiguo que comunica las salinas de Piedras Blancas hacia el oriente, con el  valle del Río Negro. Al hallarse en la zona del vallejo de los "ojos de agua sal", los peninsulares y criollos hijos de españoles, con plena seguridad, se enrutaron por las vías primitivas existente, tales como la propia ruta de las Salinas de Piedras Blancas hacia la hoy llamada Laguna de Guarne, luego este empalma con el Camino del Sango y se dirige en rumbo norte, hasta cerca del bautizado años después, Morrón de Buenavista y gira un poco al oriente con destino al poblado del Sango. Otro ramal derivado del Sango, toma dirección noroccidente, transita por la ladera del citado morrón y visita el antiguo caserío de indios Curqui, hoy municipio de Copacabana, cruza el río Medellín, antes Avurra y toma dirección hacia el denominado hoy Cerro Quitasol (municipio de Bello) para adentrarse en los territorios de los primigenios pobladores Thamies.

Al repartirse el territorio con sus "veneros de donde brota el oro", las Ordenanzas de Minas, amparan la construcción de nuevas vías para el transporte de los minerales auríferos y la sal; en cercanías a las salinas de Piedras Blancas, años más tarde Salinas de Don Pedro del Mazo, hallamos vallados con características muy diferentes a los construidos en la era minera colonial, restos cerámicos, así como cruces de rutas hacia los valles de Aburrá y del  Río Negro.

 

 Fotografía N° 3. Territorio aproximado de Arvi, año 1645.



 


 

 

jueves, 7 de mayo de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS

Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.

SEGUNDA PARTE

En la primera parte, señalamos un primer enfrentamiento entre el "Real" al mando del Capitán Tejelo y las fuerzas aborígenes del valle avistado en el anochecer anterior. Es importante adicionar otro párrafo al concepto anterior para lograr una mejor comprensión de la llegada de la conquista española al deslumbrante valle, bautizado luego de Avurra. Y continúa el relato, “…e como les hubieran ganado el pueblo, el dicho Jerónimo Tejelo, hizo aposentar los heridos y poner recado en el real, y despachó luego dos mensajeros al Capitán haciéndole saber lo que pasaba”. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios (en escuadrón), armados con dardos y tiraderas y se armó otra “guazavara como por una hora y media”; a continuación Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos por una distancia cercana a una legua, varios de los indios murieron y otros no regresaron.


El Capitán General Robledo, partió con todo el real para dar ayuda al Capitán Tejelo, “por amor a los heridos” y encontraron en el dicho pueblo, a orillas de una quebrada, abundantes alimentos representados por maíz, fríjoles, frutas, carne de curíes y observaron a los indios acompañados por unos perros medianos que parecían mudos y esta “provincia se llamará en nombre de Avurra y aquí estuvimos quince días”, servidos por los indios y otros comarcanos.
Las notas del escribano Sardella, dan a conocer con gran claridad, un camino antiguo de grandes dimensiones, el cual le facilitó a la tropa peninsular, el descubrimiento y conquista del territorio de los avurraes; se "aposentó el real" a la orilla de una quebrada luego llamada Ana, el camino es la ruta a seguir para la conquista del valle de Arvi, el cual fue visitado en un  tercer intento de hallar "El Dorado"  por el capitán Jorge Robledo. Esta gran vía prehispánica, continúa en dirección este y se bifurca a la altura de un alto, donde se muestran unas cavernas, con ramal hacia el oriente que conduce a las Fuentes Salinas de Piedras Blancas y otro en dirección norte, tiempo después denominado El Sango o Zango, localidad perteneciente a la fecha, al municipio de Guarne.
FOTO N° 1. CAMINO ABORIGEN HACIA ARVI, LLAMADO AL DÍA DE HOY, CAMINO  DE LA CUESTA.
                                                    (Foto cortesía profesora Julia Rave)
En la ribera izquierda (sur) de la Quebrada Ana (hoy Santa Elena), se estableció "el real" de Jorge Robledo ( entre ellos varios peninsulares con graves heridas ), en compañía de los primitivos habitantes del valle ya descubierto, los indios traídos del sur de los vastos territorios de la Gobernación de Nueva Castilla, creada en 1529 y otorgada a Francisco Pizarro, los esclavos Anaconas del sur de Popayán,  definieron un caserío o "casería", el cual constituye el punto de partida del Sitio de Ana, con una vías ya diseñadas por los aborígenes, entre ellas la ruta que lleva a un poblado llamado Curqui, a la orilla de una "quebrada de aguas abundantes", al presente denominada Piedras Blancas. Y a partir de ese nuevo asentamiento, en la quebrada Ana, años más tarde, entra en juego, la colonización española para los valles de Avurra y de Arvi y el diseño de varias rutas coloniales. 

            FOTO N° 2. CAÑUELA EN EL CAMINO DEL SANGO, CERCA DE LA LAGUNA DE GUARNE.

                                                              (Foto cortesía profesora Julia Rave) 
 El gran camino "más ancho que los del Cuzco", iluminó la ruta conquistadora en la búsqueda de un territorio dorado, un espacio anunciado desde el terruño de los "Quindíos y Quimbayas o Quimballas", quienes afirmaron que sus objetos de oro era obtenidos "al otro lado de las Sierras Nevadas", en un lugar llamado Arvi y esto coincide por lo expresado por los primitivos habitantes del valle de Avurra, "...los conseguimos allá en esa montaña, en Arvi".

Una vez regresó al “real”, el Capitán Robledo, partió de aquella provincia de Avurra, otro día después de San Bartolomé y se fueron al sábado en la ubicación de un pueblo por el territorio de los "Bexicos o Bejicos" que se dice llaman Torvura, luego bautizado por los peninsulares como los Tahmies; le preguntaron los intérpretes del Capitán Robledo al cacique por la tierra y las edificaciones construidas en el otro lado de Avurra, suministrándole como respuesta “que adelante estaban las provincias de Nutave y Urezo y que su jefe había destruido aquellas antiguallas y que tenían mucho oro, tumbas, demarcadas todo en oro y les contaron la historia de la destrucción en Avurra”.
 
 



 

viernes, 1 de mayo de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y  REALES 

EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS

Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.

UN TERRITORIO DIVERSO.

En el municipio de Medellín cada día que cruza nuestras vidas, cada vez que promocionamos nuestro territorio, el patrimonio ha dejado de ser un concepto de paso lento para convertirse en elemento emotivo. La gestión que en diferentes niveles y lugares se hace de lo civilizado, nos invita a propios y extraños, a la reflexión en torno a un elemento que cada vez más se incluye dentro de las agendas de los planes de desarrollo regionales y municipales, desde donde se construye el futuro de nuestros territorios. Los caminos aborígenes y coloniales dentro del corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, muestran la peculiaridad de pertenecer a otros cuatro municipios, como son Guarne, Copacabana, Bello, Envigado, los cuales comparten territorio en la montaña llamada de Santa Elena, localizada esta en la Cordillera Central colombiana, componente de la Reserva Forestal Nacional Nare y además, la Cuenca Alta de la Quebrada Piedras Blancas, señala cuatro (4) polígonos arqueológicos por resolución del MINCULTURA Colombia, recalcando que la dicha resolución cobija solamente, espacios del Municipio de Medellín. Luego por resolución 24 de 2019 INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA "Por el cual se declara un Área Arqueológica Protegida de orden nacional en el departamento de Antioquia, un conjunto de tres (3) zonas correspondientes a segmentos del territorio nacional ubicados en los municipios de Medellín y Guarne, en el Departamento de Antioquia, en una extensión total de 6894.6 ha, de las cuales 3200.9 ha, corresponden al área arqueológica protegida y 3693.7 ha, al área de influencia, delimitadas como se describe en la presente resolución."

Inmersos en el corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, los caminos aborígenes y coloniales (reales), se diseñaron en las vertientes de la quebrada Piedras Blancas y su entorno cordillerano, escenario que ha permitido conocer una obra emprendida en períodos antiguos de la época prehispánica, los cuales facilitaron la llegada de las huestes conquistadores españolas desde el sur de la Nueva Granada y por otra parte, las rutas coloniales, gestadas para la comunicación, el transporte de la producción aurífera y de la sal, los emprendimientos empresariales, las revueltas sociales, entre otros factores antrópicos. A la fecha de hoy, estas vías, han perdido participación como parte integral de las comunidades asociadas a los caminos. Actividades culturales recientes o de gestión patrimonial, ya cimentadas en estrategias pedagógicas, han permitido dar unos primeros pasos para recuperar la historia de la relación del territorio con sus rutas ancestrales, de traer a la memoria ese patrimonio arqueológico ligado a las acciones humanas, de rescatar los diseños mentales, los cuales generan patrimonio inmaterial. Y con este proyecto, fortalecer el avance de la apropiación social de los caminos nativos, del territorio del corregimiento de Santa Elena.
  
PRIMERA PARTE. 

1.Un camino hacia el horizonte dorado.
En una despejada tarde de agosto del año 1541, el Teniente de Gobernador y Capitán General Jorge Robledo, español, ubicado en el pueblo de Mungia o Murgia o Pueblo de la Sal, envió al Capitán Jerónimo Luis Tejelo por un camino ya definido o construido al parecer, por antiguos pobladores y enlazado con los caminos de los Incas, a divisar por un abra existente en un costado de un alto de montaña y en el anochecer, observó a la distancia, numerosas fogatas o fuegos encendidos, lo cual le hizo pensar como estratega militar, esperar los primeros albores del día siguiente para descender al territorio recién visto. 

Antes del amanecer, el Capitán Tejelo, con unos “20 de á pié y 12 de á caballo”, emprendió el descenso de la cordillera y al transcurrido no mucho tiempo del amanecer, se encontró de frente con unos mil indios, cargados de tambores y bocinas y se formó una “guazabra o guazavara por cerca de tres horas”, se perdieron tres o cuatro caballos y algunos españoles heridos con riesgo de perderse. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios en escuadrón con dardos y tiraderas y se armó otra guazabra por cerca de hora y media; el capitán Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos como por una legua, muchos muertos y no regresaron y nos encontramos a la orilla de una quebrada que llamaban Aná.

Tejelo entonces enfrentó, pudo atemorizar y alejarlos de su camino conquistador, expresó el citado Capitán, “Pero como nuestro señor nunca desampara a los suyos, la gente de a pié lo hizo bién que con la ayuda de los de a caballo, rompieron a los indios y les metieron en el pueblo, se metían en los bohíos y otros se subían a la cumbre de ellos”.


CROQUIS N° 1. (Elaboración propia)

Fuente del diseño, 1. LA CONQUISTA DE LA PROVINCIA DE ANTIOQUIA POR EL CAPITÁN JORGE ROBLEDO, año de 1541. En manuscritos recopilados por Juán Bautista Muñoz y tomados de Juan Bautista Sardella, año 1777, España. 2. Robledo, Emilio, Vida del mariscal Jorge Robledo, Bogotá, Biblioteca de Autores Colombianos, Ministerio de Educación Nacional, Ediciones de la Revista Bolívar, Editorial Santa Fe, 1955. 3. BERNAL NICHOLLS, ALBERTO. Apuntaciones Sobre Los Orígenes de Medellín, 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia, 1976, 135 pp. 4. BERNAL NICHOLLS, ALBERTO. Miscelánea sobre la historia, los usos y las costumbres de Medellín, 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia, 1980, 136 pp.


CROQUIS N° 1A. (Elaboración propia)

En primer momento le llamaron Valle de San Bartolomé de Los Alcázares y una vez el Capitán General Jorge Robledo “aposentó el real” y luego del descanso de las tropas, al día siguiente “envió de a pié a Juan de Frades”, a buscar ciertos pueblos sobre un río, un poblado llamado Curquí. Así mismo, ordenó a Diego de Mendoza, subir “a la Cordillera de Sabana, de la otra banda de un río que por medio de aquel Valle desta provincia pasaba, a seis leguas de ella, hacia la mano derecha”, y no encontraron pueblo alguno, “todo llano como la palma”. Señalan que a la izquierda del río grande se encuentran unas montañas “muy fragosas”, es decir difíciles de transitar o caminar por ser de naturaleza escarpada.



CROQUIS N° 2. (Elaboración propia)

El Capitán Robledo, decide enviar de nuevo a los Tenientes Diego de Mendoza y Álvaro de Mendoza, así como al Capitán Tejelo, a realizar una nueva tarea con “gente de á pié y de á caballo fueran hacia la mano derecha donde caía el Valle de Arví”. Ante el no hallazgo de pobladores, el Capitán Robledo fue “con gente ocho de á caballo e ciertos peones a la ligera, no pudo hallar poblado” Solamente los españoles encontraron, unos edificios de gran tamaño abandonados, caminos en piedra finamente construidos de manera artesanal, así como otras construcciones o bohíos desiertos con rastros de alimentos.