VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES
A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES
EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS
Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.
SEGUNDA PARTE
En la primera parte, señalamos un primer enfrentamiento entre el "Real" al mando del Capitán Tejelo y las fuerzas aborígenes del valle avistado en el anochecer anterior. Es importante adicionar otro párrafo al concepto anterior para lograr una mejor comprensión de la llegada de la conquista española al deslumbrante valle, bautizado luego de Avurra. Y continúa el relato, “…e como les hubieran ganado el pueblo, el dicho Jerónimo Tejelo, hizo aposentar los heridos y poner recado en el real, y despachó luego dos mensajeros al Capitán haciéndole saber lo que pasaba”. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios (en escuadrón), armados con dardos y tiraderas y se armó otra “guazavara como por una hora y media”; a continuación Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos por una distancia cercana a una legua, varios de los indios murieron y otros no regresaron.
El
Capitán General Robledo, partió con todo el real para dar ayuda al
Capitán Tejelo, “por amor a los heridos” y encontraron en el
dicho pueblo, a orillas de una quebrada, abundantes alimentos
representados por maíz, fríjoles, frutas, carne de curíes y
observaron a los indios acompañados por unos perros medianos que
parecían mudos y esta “provincia se llamará en nombre de Avurra
y aquí estuvimos quince días”, servidos por los indios y otros
comarcanos.
Las notas del escribano Sardella, dan a conocer con gran claridad, un camino antiguo de grandes dimensiones, el cual le facilitó a la tropa peninsular, el descubrimiento y conquista del territorio de los avurraes; se "aposentó el real" a la orilla de una quebrada luego llamada Ana, el camino es la ruta a seguir para la conquista del valle de Arvi, el cual fue visitado en un tercer intento de hallar "El Dorado" por el capitán Jorge Robledo. Esta gran vía prehispánica, continúa en dirección este y se bifurca a la altura de un alto, donde se muestran unas cavernas, con ramal hacia el oriente que conduce a las Fuentes Salinas de Piedras Blancas y otro en dirección norte, tiempo después denominado El Sango o Zango, localidad perteneciente a la fecha, al municipio de Guarne.
FOTO N° 1. CAMINO ABORIGEN HACIA ARVI, LLAMADO AL DÍA DE HOY, CAMINO DE LA CUESTA.
(Foto cortesía profesora Julia Rave)
En la ribera izquierda (sur) de la Quebrada Ana (hoy Santa Elena), se estableció "el real" de Jorge Robledo ( entre ellos varios peninsulares con graves heridas ), en compañía de los primitivos habitantes del valle ya descubierto, los indios traídos del sur de los vastos territorios de la Gobernación de Nueva Castilla, creada en 1529 y otorgada a Francisco Pizarro, los esclavos Anaconas del sur de Popayán, definieron un caserío o "casería", el cual constituye el punto de partida del Sitio de Ana, con una vías ya diseñadas por los aborígenes, entre ellas la ruta que lleva a un poblado llamado Curqui, a la orilla de una "quebrada de aguas abundantes", al presente denominada Piedras Blancas. Y a partir de ese nuevo asentamiento, en la quebrada Ana, años más tarde, entra en juego, la colonización española para los valles de Avurra y de Arvi y el diseño de varias rutas coloniales.
FOTO N° 2. CAÑUELA EN EL CAMINO DEL SANGO, CERCA DE LA LAGUNA DE GUARNE.
(Foto cortesía profesora Julia Rave)
El gran camino "más ancho que los del Cuzco", iluminó la ruta conquistadora en la búsqueda de un territorio dorado, un espacio anunciado desde el terruño de los "Quindíos y Quimbayas o Quimballas", quienes afirmaron que sus objetos de oro era obtenidos "al otro lado de las Sierras Nevadas", en un lugar llamado Arvi y esto coincide por lo expresado por los primitivos habitantes del valle de Avurra, "...los conseguimos allá en esa montaña, en Arvi".
Una
vez regresó al “real”, el Capitán Robledo, partió de aquella provincia de Avurra,
otro día después de San Bartolomé y se fueron al sábado en la
ubicación de un pueblo por el territorio de los "Bexicos o Bejicos" que se dice llaman Torvura,
luego
bautizado por los peninsulares como los Tahmies;
le preguntaron los intérpretes del Capitán Robledo al cacique por la tierra y las edificaciones
construidas en el otro lado de Avurra, suministrándole como
respuesta “que adelante estaban las provincias de Nutave
y Urezo
y
que su jefe había destruido aquellas antiguallas
y
que tenían mucho oro, tumbas, demarcadas todo en oro y les contaron
la historia de la destrucción en Avurra”.

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