viernes, 1 de mayo de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y  REALES 

EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS

Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.

UN TERRITORIO DIVERSO.

En el municipio de Medellín cada día que cruza nuestras vidas, cada vez que promocionamos nuestro territorio, el patrimonio ha dejado de ser un concepto de paso lento para convertirse en elemento emotivo. La gestión que en diferentes niveles y lugares se hace de lo civilizado, nos invita a propios y extraños, a la reflexión en torno a un elemento que cada vez más se incluye dentro de las agendas de los planes de desarrollo regionales y municipales, desde donde se construye el futuro de nuestros territorios. Los caminos aborígenes y coloniales dentro del corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, muestran la peculiaridad de pertenecer a otros cuatro municipios, como son Guarne, Copacabana, Bello, Envigado, los cuales comparten territorio en la montaña llamada de Santa Elena, localizada esta en la Cordillera Central colombiana, componente de la Reserva Forestal Nacional Nare y además, la Cuenca Alta de la Quebrada Piedras Blancas, señala cuatro (4) polígonos arqueológicos por resolución del MINCULTURA Colombia, recalcando que la dicha resolución cobija solamente, espacios del Municipio de Medellín. Luego por resolución 24 de 2019 INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA "Por el cual se declara un Área Arqueológica Protegida de orden nacional en el departamento de Antioquia, un conjunto de tres (3) zonas correspondientes a segmentos del territorio nacional ubicados en los municipios de Medellín y Guarne, en el Departamento de Antioquia, en una extensión total de 6894.6 ha, de las cuales 3200.9 ha, corresponden al área arqueológica protegida y 3693.7 ha, al área de influencia, delimitadas como se describe en la presente resolución."

Inmersos en el corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, los caminos aborígenes y coloniales (reales), se diseñaron en las vertientes de la quebrada Piedras Blancas y su entorno cordillerano, escenario que ha permitido conocer una obra emprendida en períodos antiguos de la época prehispánica, los cuales facilitaron la llegada de las huestes conquistadores españolas desde el sur de la Nueva Granada y por otra parte, las rutas coloniales, gestadas para la comunicación, el transporte de la producción aurífera y de la sal, los emprendimientos empresariales, las revueltas sociales, entre otros factores antrópicos. A la fecha de hoy, estas vías, han perdido participación como parte integral de las comunidades asociadas a los caminos. Actividades culturales recientes o de gestión patrimonial, ya cimentadas en estrategias pedagógicas, han permitido dar unos primeros pasos para recuperar la historia de la relación del territorio con sus rutas ancestrales, de traer a la memoria ese patrimonio arqueológico ligado a las acciones humanas, de rescatar los diseños mentales, los cuales generan patrimonio inmaterial. Y con este proyecto, fortalecer el avance de la apropiación social de los caminos nativos, del territorio del corregimiento de Santa Elena.
  
PRIMERA PARTE. 

1.Un camino hacia el horizonte dorado.
En una despejada tarde de agosto del año 1541, el Teniente de Gobernador y Capitán General Jorge Robledo, español, ubicado en el pueblo de Mungia o Murgia o Pueblo de la Sal, envió al Capitán Jerónimo Luis Tejelo por un camino ya definido o construido al parecer, por antiguos pobladores y enlazado con los caminos de los Incas, a divisar por un abra existente en un costado de un alto de montaña y en el anochecer, observó a la distancia, numerosas fogatas o fuegos encendidos, lo cual le hizo pensar como estratega militar, esperar los primeros albores del día siguiente para descender al territorio recién visto. 

Antes del amanecer, el Capitán Tejelo, con unos “20 de á pié y 12 de á caballo”, emprendió el descenso de la cordillera y al transcurrido no mucho tiempo del amanecer, se encontró de frente con unos mil indios, cargados de tambores y bocinas y se formó una “guazabra o guazavara por cerca de tres horas”, se perdieron tres o cuatro caballos y algunos españoles heridos con riesgo de perderse. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios en escuadrón con dardos y tiraderas y se armó otra guazabra por cerca de hora y media; el capitán Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos como por una legua, muchos muertos y no regresaron y nos encontramos a la orilla de una quebrada que llamaban Aná.

Tejelo entonces enfrentó, pudo atemorizar y alejarlos de su camino conquistador, expresó el citado Capitán, “Pero como nuestro señor nunca desampara a los suyos, la gente de a pié lo hizo bién que con la ayuda de los de a caballo, rompieron a los indios y les metieron en el pueblo, se metían en los bohíos y otros se subían a la cumbre de ellos”.


CROQUIS N° 1. (Elaboración propia)

Fuente del diseño, 1. LA CONQUISTA DE LA PROVINCIA DE ANTIOQUIA POR EL CAPITÁN JORGE ROBLEDO, año de 1541. En manuscritos recopilados por Juán Bautista Muñoz y tomados de Juan Bautista Sardella, año 1777, España. 2. Robledo, Emilio, Vida del mariscal Jorge Robledo, Bogotá, Biblioteca de Autores Colombianos, Ministerio de Educación Nacional, Ediciones de la Revista Bolívar, Editorial Santa Fe, 1955. 3. BERNAL NICHOLLS, ALBERTO. Apuntaciones Sobre Los Orígenes de Medellín, 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia, 1976, 135 pp. 4. BERNAL NICHOLLS, ALBERTO. Miscelánea sobre la historia, los usos y las costumbres de Medellín, 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia, 1980, 136 pp.


CROQUIS N° 1A. (Elaboración propia)

En primer momento le llamaron Valle de San Bartolomé de Los Alcázares y una vez el Capitán General Jorge Robledo “aposentó el real” y luego del descanso de las tropas, al día siguiente “envió de a pié a Juan de Frades”, a buscar ciertos pueblos sobre un río, un poblado llamado Curquí. Así mismo, ordenó a Diego de Mendoza, subir “a la Cordillera de Sabana, de la otra banda de un río que por medio de aquel Valle desta provincia pasaba, a seis leguas de ella, hacia la mano derecha”, y no encontraron pueblo alguno, “todo llano como la palma”. Señalan que a la izquierda del río grande se encuentran unas montañas “muy fragosas”, es decir difíciles de transitar o caminar por ser de naturaleza escarpada.



CROQUIS N° 2. (Elaboración propia)

El Capitán Robledo, decide enviar de nuevo a los Tenientes Diego de Mendoza y Álvaro de Mendoza, así como al Capitán Tejelo, a realizar una nueva tarea con “gente de á pié y de á caballo fueran hacia la mano derecha donde caía el Valle de Arví”. Ante el no hallazgo de pobladores, el Capitán Robledo fue “con gente ocho de á caballo e ciertos peones a la ligera, no pudo hallar poblado” Solamente los españoles encontraron, unos edificios de gran tamaño abandonados, caminos en piedra finamente construidos de manera artesanal, así como otras construcciones o bohíos desiertos con rastros de alimentos.

 

 


 

 


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