viernes, 10 de julio de 2020


VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS


Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, cuyo fin es avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.


Quinta Parte

Los caminos aborígenes  juegan un papel importante en la zona aurífera de Piedras Blancas, la cual presenta un desarrollo paralelo a la creación del sitio para la Villa de Nuestra Señora de La Candelaria de Medellín. Los depósitos de minerales, representados en el oro y la sal, suministraron en parte, el capital inicial para el establecimiento de la nueva villa; sus herramientas de trabajo y la producción metalífera, así como para el transporte del dicho material, utilizó los Caminos Prehispánicos y luego los Coloniales para ser entregada en las cajas reales, como es la caso de la distante Zaragoza o en los sitios de compra en la Villa de Medellín.

Piedras Blancas representó el escenario adecuado para que la colonización española promoviera su desarrollo capitalista, ingresando por los caminos primitivos y por estos arribaron las ideas del avance tecnológico, del  mercado en una economía abierta, las estrategias para enfrentar la libre competencia. Un espacio con riquezas minerales, aprovechadas por la corona ibérica, los mazamorreros, los emprendedores criollos y quienes a través de la red de vías Aborígenes y Reales, superaron las situaciones problemáticas de sus empresas mineras para el transporte seguro de su producto minero, unos empresarios e inversionistas con olfato diferenciador para los negocios y de apertura económica.


Una aproximación del Barrio de Piedras Blancas, año 1873. La relación caminos-minería-paisaje.

La guerra de Los Mil Días, 1899-1903, generó graves consecuencias para la minería, en general para el departamento de Antioquia. Los animales con su carga eran requisados, sus habitantes mineros reclutados para la guerra y algunos empresarios o financistas de la época se fueron al campo de batalla. Las estadísticas para la zona del Corregimiento de Mazo son pobres o desaparecidas pero algunos datos dan a conocer el bajo impacto de la guerra, dado el desplazamiento de empresarios de las zonas violentas hacia Piedras Blancas. El territorio es rico en vías Primitivas y Coloniales y ofrecen seguridad, es un lugar cercano a la ciudad de Medellín; un escenario donde la explotación del oro y la sal, es de bajo costo pues los suelos son blandos, el mineral es superficial y bosques que proporcionan leñas abundantes.

De un número aproximado de 179 minas de nuevo y antiguo descubrimiento denunciadas entre 1881 y 1899, promedio de 9.9 por año, la cifra pasó a 172 denuncios entre 1900 y 1917, un promedio de 9.6 por año, lo cual representa una variación mínima. Incluso, entre los años de la guerra, se denunciaron 49 yacimientos para un promedio de 12.2, superando los promedios ya anotados. Luego de los años 1904 a 1918 los 58 denuncios representan un promedio aritmético de 3.4 por año, mostrando un nivel descendente a causa de los bajos denuncios (siete) del año 1918 y al tiempo, se dan las nuevas leyes de aguas para Piedras Blancas. La minería del oro comienza entonces a desplazarse hacia la parte central del corregimiento de Mazo, por los Caminos de Mazo, Los Tiburcios, a Rionegro, hacia  la  llamada zona de Santa Elena. Poco a poco el Territorio de Mazo pierde su importancia económica derivada del oro y la sal.

La vertiginosa desaparición de los mazamorreros y barequeros del punto denominado “Tiburcio”, como modalidad importante de producción, debido entre otras causas, a la atracción de Medellín con sus llamativos jornales y una vida más cómoda. Numerosos mazamorreros abandonaron los filones y bateas de los amagamientos y quebradas del Oriente cercano y, el oro en polvo como medio circulante, fue desapareciendo con el paso de los años.

Los intereses y capitales se desplazan hacia otras actividades manufactureras, las cuales ofrecen mejores incentivos y seguridad a sus inversionistas. En la región de Piedras Blancas, los caminos también facilitaron la  instalación de cervecerías, cultivos de la cabuya y la vainilla; la producción de jabón de tierra y un tejar, a fin de satisfacer la alta demanda en el poblado. Luego la congelación de una gran área como reserva forestal en la zona de Piedras Blancas a partir del año de 1918, obligó a los inversionistas mineros a ubicarse en otros lugares fuera del Territorio de Mazo, más hacia Santa Elena. Sin embargo los caminos muestran las huellas de intervenciones antrópicas hasta nuestros días, ellos hablan de un pasado bastante dinámico, son la señal de un llamado a escucharlos y nos ofertan la idea de establecer un Paisaje Cultual entorno a esa rutas ancestrales.

La desaparición y migración de varios líderes o empresarios nativos en los inicios del siglo XX, empleó los caminos como ruta a seguir para cumplir órdenes sepulcrales hacia el Cementerio de San Lorenzo por el Camino Medellín - Salinas de Mazo y su tramo de La Cuesta o para alcanzar nuevos objetivos de vida como fueron las oportunidades de trabajo, durante el creciente desarrollo industrial de la ciudad de Medellín. Igualmente, la situación se presentó por el Camino Real a La Honda, hacia el Municipio de Guarne. 

Las rutas ancestrales no es posible considerarlas únicamente como vías de comunicación y para la dinámica social, lo destacable es considerar el paisaje, la inmensa interrelación entre los caminos y las culturas pasadas y presentes a través del tiempo; son diseños de direccionamientos no con solamente valor arqueológico, son un marco hacia el patrimonio natural y cultural que unifica a nuestros poblados y comarcas a través del tiempo y el espacio; lo latente es que su presencia física perdure en las épocas actuales, es que la pasión humana nos seduzca y nos invite a recorrer sus distancias en procura de hallar nuestra identidad, de interpretar el pedazo de tierra que nos vió nacer, es una novedosa conquista con la misión de darles de nuevo vida, protagonismo.









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