sábado, 30 de mayo de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS

Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, cuyo fin es avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.


TERCERA PARTE

Es el año de 1623, fecha en la cual Fernando de Toro Zapata sale en comisión con el capitán Juán de Morales, Corregidor de la Ciudad de Remedios, en compañía del Alférez Real Juán García de Ordaz y Figueroa, el Capitán Don Diego Beltrán del Castillo (cuñados de Toro Zapata), entre otros, en la búsqueda de nuevas minas de oro; por tierras escabrosas, selvas impenetrables y pantanosas, un clima malsano como compañero inseparable de la aventura. Su tarea era encontrar más fuentes del metal amarillo, puesto que los yacimientos existentes en Remedios, Zaragoza y Buriticá, no eran ya suficientes para saciar la sed del codiciado metal. Cruza (en 1640) el Valle de los Osos hacia San Pedro, entrando por Aburrá al Río Chico, Río Grande hasta llegar al Río Guatapé; luego al Valle de Guarne y a la quebrada Honda en fecha aproximada de 1645, estas tierras constituían el límite más extremo de la Provincia de Santa Fe de Antioquia. 

 


Fotografía N° 1. Territorio aproximado de Arví, año 1541.

Se encuentran entonces en territorio del valle de Arvi y, pasos más adelante, se topan con numerosas quebradillas, un río de aguas cristalinas, abundantes piedras de color blanco, vías de comunicación, representadas por los caminos prehispánicos ya avistados y recorridos por el conquistador Jorge Robledo en el año 1541, los cuales enseñan la sabiduría indígena en la disposición de lajas de piedra finamente labradas, sus figuras geométricas, cañuelas para reducir la erosión del terreno a causa del agua de las escorrentías, escalones dispuestos a manera de punto de descanso; región de numerosas alturas cordilleranas, montañas cuyos escarpes permiten divisar el Valle de Aburrá. Proceden luego, en presencia del representante de la iglesia, a repartir ríos y quebradas, en palabras de Fernando de Toro Zapata, “les he de dar y señalar a cada uno lo que le tocare. Podrán entablar un real de minas, con esclavos negros en ríos y quebradas “. De esta adjudicación surge, oficialmente, los tres primeros con derechos para aprovechar minas de oro de aluvión a nombre de la Corona Española, en la “tierra donde brota el oro “de la región de Arví entre las piedras blancas, el capitán Don Diego Beltrán del Castillo (natural de Miranda de Ebro, España), el propio Fernando de Toro Zapata y su otro cuñado, Juán García de Ordaz y Figueroa, territorio denominado con el pasar de los años como Piedras Blancas



Fotografía N°2.Camino prehispánico El sango, trayecto Canalón Azul, lugar recorrido por el Capitán Jorge Robledo y paraje conocido hoy en día, con el nombre de Sabanas.

La colonización española para el valle de Arvi, aprovechó los caminos aborígenes existentes en la zona del "Oriente cercano"; arribaron por los nacimientos de "quebrada Honda", lugar por el cual cruza el ramal sur del camino antiguo que comunica las salinas de Piedras Blancas hacia el oriente, con el  valle del Río Negro. Al hallarse en la zona del vallejo de los "ojos de agua sal", los peninsulares y criollos hijos de españoles, con plena seguridad, se enrutaron por las vías primitivas existente, tales como la propia ruta de las Salinas de Piedras Blancas hacia la hoy llamada Laguna de Guarne, luego este empalma con el Camino del Sango y se dirige en rumbo norte, hasta cerca del bautizado años después, Morrón de Buenavista y gira un poco al oriente con destino al poblado del Sango. Otro ramal derivado del Sango, toma dirección noroccidente, transita por la ladera del citado morrón y visita el antiguo caserío de indios Curqui, hoy municipio de Copacabana, cruza el río Medellín, antes Avurra y toma dirección hacia el denominado hoy Cerro Quitasol (municipio de Bello) para adentrarse en los territorios de los primigenios pobladores Thamies.

Al repartirse el territorio con sus "veneros de donde brota el oro", las Ordenanzas de Minas, amparan la construcción de nuevas vías para el transporte de los minerales auríferos y la sal; en cercanías a las salinas de Piedras Blancas, años más tarde Salinas de Don Pedro del Mazo, hallamos vallados con características muy diferentes a los construidos en la era minera colonial, restos cerámicos, así como cruces de rutas hacia los valles de Aburrá y del  Río Negro.

 

 Fotografía N° 3. Territorio aproximado de Arvi, año 1645.



 


 

 

jueves, 7 de mayo de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

 A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES

 EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS

Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.

SEGUNDA PARTE

En la primera parte, señalamos un primer enfrentamiento entre el "Real" al mando del Capitán Tejelo y las fuerzas aborígenes del valle avistado en el anochecer anterior. Es importante adicionar otro párrafo al concepto anterior para lograr una mejor comprensión de la llegada de la conquista española al deslumbrante valle, bautizado luego de Avurra. Y continúa el relato, “…e como les hubieran ganado el pueblo, el dicho Jerónimo Tejelo, hizo aposentar los heridos y poner recado en el real, y despachó luego dos mensajeros al Capitán haciéndole saber lo que pasaba”. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios (en escuadrón), armados con dardos y tiraderas y se armó otra “guazavara como por una hora y media”; a continuación Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos por una distancia cercana a una legua, varios de los indios murieron y otros no regresaron.


El Capitán General Robledo, partió con todo el real para dar ayuda al Capitán Tejelo, “por amor a los heridos” y encontraron en el dicho pueblo, a orillas de una quebrada, abundantes alimentos representados por maíz, fríjoles, frutas, carne de curíes y observaron a los indios acompañados por unos perros medianos que parecían mudos y esta “provincia se llamará en nombre de Avurra y aquí estuvimos quince días”, servidos por los indios y otros comarcanos.
Las notas del escribano Sardella, dan a conocer con gran claridad, un camino antiguo de grandes dimensiones, el cual le facilitó a la tropa peninsular, el descubrimiento y conquista del territorio de los avurraes; se "aposentó el real" a la orilla de una quebrada luego llamada Ana, el camino es la ruta a seguir para la conquista del valle de Arvi, el cual fue visitado en un  tercer intento de hallar "El Dorado"  por el capitán Jorge Robledo. Esta gran vía prehispánica, continúa en dirección este y se bifurca a la altura de un alto, donde se muestran unas cavernas, con ramal hacia el oriente que conduce a las Fuentes Salinas de Piedras Blancas y otro en dirección norte, tiempo después denominado El Sango o Zango, localidad perteneciente a la fecha, al municipio de Guarne.
FOTO N° 1. CAMINO ABORIGEN HACIA ARVI, LLAMADO AL DÍA DE HOY, CAMINO  DE LA CUESTA.
                                                    (Foto cortesía profesora Julia Rave)
En la ribera izquierda (sur) de la Quebrada Ana (hoy Santa Elena), se estableció "el real" de Jorge Robledo ( entre ellos varios peninsulares con graves heridas ), en compañía de los primitivos habitantes del valle ya descubierto, los indios traídos del sur de los vastos territorios de la Gobernación de Nueva Castilla, creada en 1529 y otorgada a Francisco Pizarro, los esclavos Anaconas del sur de Popayán,  definieron un caserío o "casería", el cual constituye el punto de partida del Sitio de Ana, con una vías ya diseñadas por los aborígenes, entre ellas la ruta que lleva a un poblado llamado Curqui, a la orilla de una "quebrada de aguas abundantes", al presente denominada Piedras Blancas. Y a partir de ese nuevo asentamiento, en la quebrada Ana, años más tarde, entra en juego, la colonización española para los valles de Avurra y de Arvi y el diseño de varias rutas coloniales. 

            FOTO N° 2. CAÑUELA EN EL CAMINO DEL SANGO, CERCA DE LA LAGUNA DE GUARNE.

                                                              (Foto cortesía profesora Julia Rave) 
 El gran camino "más ancho que los del Cuzco", iluminó la ruta conquistadora en la búsqueda de un territorio dorado, un espacio anunciado desde el terruño de los "Quindíos y Quimbayas o Quimballas", quienes afirmaron que sus objetos de oro era obtenidos "al otro lado de las Sierras Nevadas", en un lugar llamado Arvi y esto coincide por lo expresado por los primitivos habitantes del valle de Avurra, "...los conseguimos allá en esa montaña, en Arvi".

Una vez regresó al “real”, el Capitán Robledo, partió de aquella provincia de Avurra, otro día después de San Bartolomé y se fueron al sábado en la ubicación de un pueblo por el territorio de los "Bexicos o Bejicos" que se dice llaman Torvura, luego bautizado por los peninsulares como los Tahmies; le preguntaron los intérpretes del Capitán Robledo al cacique por la tierra y las edificaciones construidas en el otro lado de Avurra, suministrándole como respuesta “que adelante estaban las provincias de Nutave y Urezo y que su jefe había destruido aquellas antiguallas y que tenían mucho oro, tumbas, demarcadas todo en oro y les contaron la historia de la destrucción en Avurra”.
 
 



 

viernes, 1 de mayo de 2020

VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES

A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y  REALES 

EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS

Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.

UN TERRITORIO DIVERSO.

En el municipio de Medellín cada día que cruza nuestras vidas, cada vez que promocionamos nuestro territorio, el patrimonio ha dejado de ser un concepto de paso lento para convertirse en elemento emotivo. La gestión que en diferentes niveles y lugares se hace de lo civilizado, nos invita a propios y extraños, a la reflexión en torno a un elemento que cada vez más se incluye dentro de las agendas de los planes de desarrollo regionales y municipales, desde donde se construye el futuro de nuestros territorios. Los caminos aborígenes y coloniales dentro del corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, muestran la peculiaridad de pertenecer a otros cuatro municipios, como son Guarne, Copacabana, Bello, Envigado, los cuales comparten territorio en la montaña llamada de Santa Elena, localizada esta en la Cordillera Central colombiana, componente de la Reserva Forestal Nacional Nare y además, la Cuenca Alta de la Quebrada Piedras Blancas, señala cuatro (4) polígonos arqueológicos por resolución del MINCULTURA Colombia, recalcando que la dicha resolución cobija solamente, espacios del Municipio de Medellín. Luego por resolución 24 de 2019 INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA "Por el cual se declara un Área Arqueológica Protegida de orden nacional en el departamento de Antioquia, un conjunto de tres (3) zonas correspondientes a segmentos del territorio nacional ubicados en los municipios de Medellín y Guarne, en el Departamento de Antioquia, en una extensión total de 6894.6 ha, de las cuales 3200.9 ha, corresponden al área arqueológica protegida y 3693.7 ha, al área de influencia, delimitadas como se describe en la presente resolución."

Inmersos en el corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, los caminos aborígenes y coloniales (reales), se diseñaron en las vertientes de la quebrada Piedras Blancas y su entorno cordillerano, escenario que ha permitido conocer una obra emprendida en períodos antiguos de la época prehispánica, los cuales facilitaron la llegada de las huestes conquistadores españolas desde el sur de la Nueva Granada y por otra parte, las rutas coloniales, gestadas para la comunicación, el transporte de la producción aurífera y de la sal, los emprendimientos empresariales, las revueltas sociales, entre otros factores antrópicos. A la fecha de hoy, estas vías, han perdido participación como parte integral de las comunidades asociadas a los caminos. Actividades culturales recientes o de gestión patrimonial, ya cimentadas en estrategias pedagógicas, han permitido dar unos primeros pasos para recuperar la historia de la relación del territorio con sus rutas ancestrales, de traer a la memoria ese patrimonio arqueológico ligado a las acciones humanas, de rescatar los diseños mentales, los cuales generan patrimonio inmaterial. Y con este proyecto, fortalecer el avance de la apropiación social de los caminos nativos, del territorio del corregimiento de Santa Elena.
  
PRIMERA PARTE. 

1.Un camino hacia el horizonte dorado.
En una despejada tarde de agosto del año 1541, el Teniente de Gobernador y Capitán General Jorge Robledo, español, ubicado en el pueblo de Mungia o Murgia o Pueblo de la Sal, envió al Capitán Jerónimo Luis Tejelo por un camino ya definido o construido al parecer, por antiguos pobladores y enlazado con los caminos de los Incas, a divisar por un abra existente en un costado de un alto de montaña y en el anochecer, observó a la distancia, numerosas fogatas o fuegos encendidos, lo cual le hizo pensar como estratega militar, esperar los primeros albores del día siguiente para descender al territorio recién visto. 

Antes del amanecer, el Capitán Tejelo, con unos “20 de á pié y 12 de á caballo”, emprendió el descenso de la cordillera y al transcurrido no mucho tiempo del amanecer, se encontró de frente con unos mil indios, cargados de tambores y bocinas y se formó una “guazabra o guazavara por cerca de tres horas”, se perdieron tres o cuatro caballos y algunos españoles heridos con riesgo de perderse. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios en escuadrón con dardos y tiraderas y se armó otra guazabra por cerca de hora y media; el capitán Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos como por una legua, muchos muertos y no regresaron y nos encontramos a la orilla de una quebrada que llamaban Aná.

Tejelo entonces enfrentó, pudo atemorizar y alejarlos de su camino conquistador, expresó el citado Capitán, “Pero como nuestro señor nunca desampara a los suyos, la gente de a pié lo hizo bién que con la ayuda de los de a caballo, rompieron a los indios y les metieron en el pueblo, se metían en los bohíos y otros se subían a la cumbre de ellos”.


CROQUIS N° 1. (Elaboración propia)

Fuente del diseño, 1. LA CONQUISTA DE LA PROVINCIA DE ANTIOQUIA POR EL CAPITÁN JORGE ROBLEDO, año de 1541. En manuscritos recopilados por Juán Bautista Muñoz y tomados de Juan Bautista Sardella, año 1777, España. 2. Robledo, Emilio, Vida del mariscal Jorge Robledo, Bogotá, Biblioteca de Autores Colombianos, Ministerio de Educación Nacional, Ediciones de la Revista Bolívar, Editorial Santa Fe, 1955. 3. BERNAL NICHOLLS, ALBERTO. Apuntaciones Sobre Los Orígenes de Medellín, 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia, 1976, 135 pp. 4. BERNAL NICHOLLS, ALBERTO. Miscelánea sobre la historia, los usos y las costumbres de Medellín, 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia, 1980, 136 pp.


CROQUIS N° 1A. (Elaboración propia)

En primer momento le llamaron Valle de San Bartolomé de Los Alcázares y una vez el Capitán General Jorge Robledo “aposentó el real” y luego del descanso de las tropas, al día siguiente “envió de a pié a Juan de Frades”, a buscar ciertos pueblos sobre un río, un poblado llamado Curquí. Así mismo, ordenó a Diego de Mendoza, subir “a la Cordillera de Sabana, de la otra banda de un río que por medio de aquel Valle desta provincia pasaba, a seis leguas de ella, hacia la mano derecha”, y no encontraron pueblo alguno, “todo llano como la palma”. Señalan que a la izquierda del río grande se encuentran unas montañas “muy fragosas”, es decir difíciles de transitar o caminar por ser de naturaleza escarpada.



CROQUIS N° 2. (Elaboración propia)

El Capitán Robledo, decide enviar de nuevo a los Tenientes Diego de Mendoza y Álvaro de Mendoza, así como al Capitán Tejelo, a realizar una nueva tarea con “gente de á pié y de á caballo fueran hacia la mano derecha donde caía el Valle de Arví”. Ante el no hallazgo de pobladores, el Capitán Robledo fue “con gente ocho de á caballo e ciertos peones a la ligera, no pudo hallar poblado” Solamente los españoles encontraron, unos edificios de gran tamaño abandonados, caminos en piedra finamente construidos de manera artesanal, así como otras construcciones o bohíos desiertos con rastros de alimentos.