sábado, 30 de mayo de 2020
jueves, 7 de mayo de 2020
VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES
A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES
EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS
Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.
SEGUNDA PARTE
En la primera parte, señalamos un primer enfrentamiento entre el "Real" al mando del Capitán Tejelo y las fuerzas aborígenes del valle avistado en el anochecer anterior. Es importante adicionar otro párrafo al concepto anterior para lograr una mejor comprensión de la llegada de la conquista española al deslumbrante valle, bautizado luego de Avurra. Y continúa el relato, “…e como les hubieran ganado el pueblo, el dicho Jerónimo Tejelo, hizo aposentar los heridos y poner recado en el real, y despachó luego dos mensajeros al Capitán haciéndole saber lo que pasaba”. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios (en escuadrón), armados con dardos y tiraderas y se armó otra “guazavara como por una hora y media”; a continuación Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos por una distancia cercana a una legua, varios de los indios murieron y otros no regresaron.
El
Capitán General Robledo, partió con todo el real para dar ayuda al
Capitán Tejelo, “por amor a los heridos” y encontraron en el
dicho pueblo, a orillas de una quebrada, abundantes alimentos
representados por maíz, fríjoles, frutas, carne de curíes y
observaron a los indios acompañados por unos perros medianos que
parecían mudos y esta “provincia se llamará en nombre de Avurra
y aquí estuvimos quince días”, servidos por los indios y otros
comarcanos.
Las notas del escribano Sardella, dan a conocer con gran claridad, un camino antiguo de grandes dimensiones, el cual le facilitó a la tropa peninsular, el descubrimiento y conquista del territorio de los avurraes; se "aposentó el real" a la orilla de una quebrada luego llamada Ana, el camino es la ruta a seguir para la conquista del valle de Arvi, el cual fue visitado en un tercer intento de hallar "El Dorado" por el capitán Jorge Robledo. Esta gran vía prehispánica, continúa en dirección este y se bifurca a la altura de un alto, donde se muestran unas cavernas, con ramal hacia el oriente que conduce a las Fuentes Salinas de Piedras Blancas y otro en dirección norte, tiempo después denominado El Sango o Zango, localidad perteneciente a la fecha, al municipio de Guarne.
FOTO N° 1. CAMINO ABORIGEN HACIA ARVI, LLAMADO AL DÍA DE HOY, CAMINO DE LA CUESTA.
(Foto cortesía profesora Julia Rave)
En la ribera izquierda (sur) de la Quebrada Ana (hoy Santa Elena), se estableció "el real" de Jorge Robledo ( entre ellos varios peninsulares con graves heridas ), en compañía de los primitivos habitantes del valle ya descubierto, los indios traídos del sur de los vastos territorios de la Gobernación de Nueva Castilla, creada en 1529 y otorgada a Francisco Pizarro, los esclavos Anaconas del sur de Popayán, definieron un caserío o "casería", el cual constituye el punto de partida del Sitio de Ana, con una vías ya diseñadas por los aborígenes, entre ellas la ruta que lleva a un poblado llamado Curqui, a la orilla de una "quebrada de aguas abundantes", al presente denominada Piedras Blancas. Y a partir de ese nuevo asentamiento, en la quebrada Ana, años más tarde, entra en juego, la colonización española para los valles de Avurra y de Arvi y el diseño de varias rutas coloniales.
FOTO N° 2. CAÑUELA EN EL CAMINO DEL SANGO, CERCA DE LA LAGUNA DE GUARNE.
(Foto cortesía profesora Julia Rave)
El gran camino "más ancho que los del Cuzco", iluminó la ruta conquistadora en la búsqueda de un territorio dorado, un espacio anunciado desde el terruño de los "Quindíos y Quimbayas o Quimballas", quienes afirmaron que sus objetos de oro era obtenidos "al otro lado de las Sierras Nevadas", en un lugar llamado Arvi y esto coincide por lo expresado por los primitivos habitantes del valle de Avurra, "...los conseguimos allá en esa montaña, en Arvi".
Una
vez regresó al “real”, el Capitán Robledo, partió de aquella provincia de Avurra,
otro día después de San Bartolomé y se fueron al sábado en la
ubicación de un pueblo por el territorio de los "Bexicos o Bejicos" que se dice llaman Torvura,
luego
bautizado por los peninsulares como los Tahmies;
le preguntaron los intérpretes del Capitán Robledo al cacique por la tierra y las edificaciones
construidas en el otro lado de Avurra, suministrándole como
respuesta “que adelante estaban las provincias de Nutave
y Urezo
y
que su jefe había destruido aquellas antiguallas
y
que tenían mucho oro, tumbas, demarcadas todo en oro y les contaron
la historia de la destrucción en Avurra”.
viernes, 1 de mayo de 2020
VIGÍAS DEL PATRIMONIO LOS ROBLEDALES
A REDESCUBRIR LOS CAMINOS ABORÍGENES Y REALES
EN EL ESPACIO DE PIEDRAS BLANCAS
Un proyecto registrado en el MINISTERIO DE CULTURA COLOMBIA, con el Objetivo General de concebir una política cultural de apropiación del patrimonio cultural por medio de la participación de la sociedad civil y escolar, con el fin de avalar la sostenibilidad, sustentabilidad y recreación de sus activos culturales.
UN TERRITORIO DIVERSO.
En el municipio de Medellín cada día que cruza nuestras vidas, cada vez que promocionamos nuestro territorio, el patrimonio ha dejado de ser un concepto de paso lento para convertirse en elemento emotivo. La gestión que en diferentes niveles y lugares se hace de lo civilizado, nos invita a propios y extraños, a la reflexión en torno a un elemento que cada vez más se incluye dentro de las agendas de los planes de desarrollo regionales y municipales, desde donde se construye el futuro de nuestros territorios. Los caminos aborígenes y coloniales dentro del corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, muestran la peculiaridad de pertenecer a otros cuatro municipios, como son Guarne, Copacabana, Bello, Envigado, los cuales comparten territorio en la montaña llamada de Santa Elena, localizada esta en la Cordillera Central colombiana, componente de la Reserva Forestal Nacional Nare y además, la Cuenca Alta de la Quebrada Piedras Blancas, señala cuatro (4) polígonos arqueológicos por resolución del MINCULTURA Colombia, recalcando que la dicha resolución cobija solamente, espacios del Municipio de Medellín. Luego por resolución 24 de 2019 INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA "Por el cual se declara un Área Arqueológica Protegida de orden nacional en el departamento de Antioquia, un conjunto de tres (3) zonas correspondientes a segmentos del territorio nacional ubicados en los municipios de Medellín y Guarne, en el Departamento de Antioquia, en una extensión total de 6894.6 ha, de las cuales 3200.9 ha, corresponden al área arqueológica protegida y 3693.7 ha, al área de influencia, delimitadas como se describe en la presente resolución."
Inmersos en
el corregimiento de Santa Elena, Municipio de Medellín, los caminos
aborígenes y coloniales (reales), se diseñaron en las vertientes de
la quebrada Piedras Blancas y su entorno cordillerano, escenario que
ha permitido conocer una obra emprendida en períodos antiguos de la
época prehispánica, los cuales facilitaron la llegada de las
huestes conquistadores españolas desde el sur de la Nueva Granada y
por otra parte, las rutas coloniales, gestadas para la comunicación,
el transporte de la producción aurífera y de la sal, los
emprendimientos empresariales, las revueltas sociales, entre otros
factores antrópicos. A la fecha de hoy, estas vías, han perdido
participación como parte integral de las comunidades asociadas a los
caminos. Actividades culturales recientes o de gestión patrimonial,
ya cimentadas en estrategias pedagógicas, han permitido dar unos
primeros pasos para recuperar la historia de la relación del
territorio con sus rutas ancestrales, de traer a la memoria ese
patrimonio arqueológico ligado a las acciones humanas, de rescatar
los diseños mentales, los cuales generan patrimonio inmaterial. Y
con este proyecto, fortalecer el avance de la apropiación social de
los caminos nativos, del territorio del corregimiento de Santa Elena.
PRIMERA PARTE.
PRIMERA PARTE.
En
una despejada tarde de agosto del año 1541, el Teniente de
Gobernador y Capitán General Jorge Robledo, español, ubicado en el
pueblo de Mungia o Murgia o Pueblo de la Sal, envió al Capitán
Jerónimo Luis Tejelo por un camino ya definido o construido al
parecer, por antiguos pobladores y enlazado con los caminos de los
Incas, a divisar por un abra existente en un costado de un alto de
montaña y en el anochecer, observó a la distancia, numerosas
fogatas o fuegos encendidos, lo cual le hizo pensar como estratega
militar, esperar los primeros albores del día siguiente para
descender al territorio recién visto.
Antes del amanecer, el Capitán
Tejelo, con unos “20 de á pié y 12 de á caballo”, emprendió
el descenso de la cordillera y al transcurrido no mucho tiempo del
amanecer, se encontró de frente con unos mil indios, cargados de
tambores y bocinas y se formó una “guazabra o guazavara por cerca
de tres horas”, se perdieron tres o cuatro caballos y algunos
españoles heridos con riesgo de perderse. En la tarde del mismo día, regresaron como tres mil indios en escuadrón con dardos y tiraderas y se armó otra guazabra por cerca de hora y media; el capitán Tejelo se metió (rompió) el cerco y fue al alcance de ellos como por una legua, muchos muertos y no regresaron y nos encontramos a la orilla de una quebrada que llamaban Aná.
Tejelo entonces enfrentó,
pudo atemorizar y alejarlos de su camino conquistador, expresó el
citado Capitán, “Pero como nuestro señor nunca desampara a los
suyos, la gente de a pié lo hizo bién que con la ayuda de los de a
caballo, rompieron a los indios y les metieron en el pueblo, se
metían en los bohíos y otros se subían a la cumbre de ellos”.
CROQUIS N° 1. (Elaboración propia)
Fuente
del diseño, 1. LA CONQUISTA DE LA PROVINCIA DE ANTIOQUIA POR EL
CAPITÁN JORGE ROBLEDO, año de 1541. En manuscritos recopilados por
Juán Bautista Muñoz y tomados de Juan Bautista Sardella, año 1777,
España. 2. Robledo, Emilio, Vida del mariscal Jorge Robledo, Bogotá,
Biblioteca de Autores Colombianos, Ministerio de Educación Nacional,
Ediciones de la Revista Bolívar, Editorial Santa Fe, 1955. 3. BERNAL
NICHOLLS, ALBERTO. Apuntaciones Sobre Los Orígenes de Medellín, 1ª
ed. Medellín, Universidad de Antioquia, 1976, 135 pp. 4.
BERNAL NICHOLLS, ALBERTO. Miscelánea sobre la historia, los usos y
las costumbres de Medellín, 1ª ed. Medellín, Universidad de
Antioquia, 1980, 136 pp.
En primer momento le llamaron Valle de San Bartolomé de Los Alcázares y una vez el Capitán General Jorge Robledo “aposentó el real” y luego del descanso de las tropas, al día siguiente “envió de a pié a Juan de Frades”, a buscar ciertos pueblos sobre un río, un poblado llamado Curquí. Así mismo, ordenó a Diego de Mendoza, subir “a la Cordillera de Sabana, de la otra banda de un río que por medio de aquel Valle desta provincia pasaba, a seis leguas de ella, hacia la mano derecha”, y no encontraron pueblo alguno, “todo llano como la palma”. Señalan que a la izquierda del río grande se encuentran unas montañas “muy fragosas”, es decir difíciles de transitar o caminar por ser de naturaleza escarpada.
El Capitán Robledo, decide enviar de nuevo a los Tenientes Diego de Mendoza y Álvaro de Mendoza, así como al Capitán Tejelo, a realizar una nueva tarea con “gente de á pié y de á caballo fueran hacia la mano derecha donde caía el Valle de Arví”. Ante el no hallazgo de pobladores, el Capitán Robledo fue “con gente ocho de á caballo e ciertos peones a la ligera, no pudo hallar poblado” Solamente los españoles encontraron, unos edificios de gran tamaño abandonados, caminos en piedra finamente construidos de manera artesanal, así como otras construcciones o bohíos desiertos con rastros de alimentos.
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